Algo mató a Chester

Prometes la vida como quien fuma
sin importarle a quien le llegue el humo,
y tu boca huele a alcohol barato
que es un recuerdo de colonia evaporado en la memoria,
y haces líneas en el aire
sobre las que muestras equilibrio
pero en realidad caminas en una carretera
de la que no puedes caerte.
La juventud es sólo una euforia,
y aunque puedas detenerte a observar el pasado
mirando la luz de las estrellas,
algunas arrojan en ese retraso
su último destello,
y aunque creas que aún brillan en el cielo,
en realidad,
ya no lo harán nunca.

Carne por desgaste

Salir del terso muslo y pedir volver a él,
ser el musgo que en la mañana guía el horizonte,
correr detrás de ti,
romper al alba un grito,
ser como la mañana que deja de ser mañana
a cada segundo,
y ser del mundo al fin
una ventana,
y a veces del arroyo acude el animal sediento,
como la sed que acude a la garganta.
Mas si una vez el norte pierdo,
el sur de todo sur es mi patria,
y en ella tengo una bandera
que ondea al viento
todo lo que al tiempo fui,
antes de que el mismo tiempo
en el viento lo llevara.

Abuelos, conejos y niños

Hay un abuelete que se tira las tardes mirando a la ventana
tras la que juegan los niños.
Los niños y los abuelos sonríen porque no recuerdan nada.
No recuerdan sus heridas,
ni temen.
Por eso los niños corren,
y tropiezan,
porque desconocen,
y porque aprender es,
por tanto,
un acto temerario.
Por eso tenemos tantos incultos
y gente que vive con miedo,
y madres que gritan a menudo:
“!Cuidado,
se va a caer el niño!”.
Y por eso cuando Eduardo Galeano dice
que le abrió la puerta a su conejo,
para que fuera libre,
éste se quedó temblando
dentro de la jaula.

Esto también pasará

Eva y Valle buscaron algo para tatuarse,
porque anhelaban expresarse,
aunque no tuvieran
nada que decir,
así como Bukowski dijo
que Dios había creado a muchos poetas
pero muy poca poesía,
a mí tampoco me queda
nada bueno que decir
de ellas.

La forma en el cojín

Ella era mi mejor amiga,
y ahora nada puede devolvérmela,
pero siempre recordaré
cómo me esperaba por las noches,
o cómo se enfrentaba a su ceguera,
o cómo midiendo quince centímetros
echaba al mastín de su cama.

Eso es lo que ha sido siempre,
una cosa pequeña
ocupando un espacio muy grande
que ahora también
supone un gran vacío.

Hágase tu voluntad

Tal vez se esté haciendo en otra parte,
o tal vez sea esto lo que quieres.
Supongo que lo que a mí me parezca,
o me deje de parecer,
no es para tanto.
Las chicas lindas de la iglesia
montan a caballo
y llevan plata en la ortodoncia,
mientras uñas sucias de miseria
la rasgan del papel
que envuelve un bocadillo
cerca de rua latino coelho.

Por si un día al pasar
te conmueve.

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