Propaganda a posteriori

Sé que no lo entenderías,
toda esta acción propagandística
de hacer lo que hiciera falta,
de escribir lo que hiciera falta,
con el único objetivo de que vuelvas.

Nosotros,
que soñábamos irnos
y clavábamos los dedos en los extremos
de un mapa mundi,
repasando con las yemas lugares
que no estaban al alcance;
este sketch publicitario;
estas calles de adhesivos y cera fundida,
ese lado que descubre tus deseos
lanzando una moneda al aire.

Sé que no lo entenderías,
este a posteriori con alusión al olvido,
este olvido aferrado al recuerdo,
este recuerdo que nunca tuvimos;
esta promesa de no ser lo que éramos,
pero ser al mismo tiempo lo que fuimos;
esta nostalgia,
estas palabras,
estas frases,
y estas fases,
que no cambian los hechos,
el hecho del absurdo de escribirte,
a la desesperada,
lo que nunca entenderías.

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Haikus americanos

  1. Perdimos el tiempo yendo,
    pudiendo haberme quedado
    tirado en el sofá.
  2. La lluvia no consiguió inundar
    la casa del pescado.
  3. Todos los niños
    que están ahí fuera
    tendrán que morir.
  4. Nada en el cielo
    está mojado
    bajo la lluvia.
  5. Son hombres libres
    mientras sepan respetar
    todas las leyes.
  6. Decimos no tener tiempo
    y aunque fuera poco
    es lo único que nos queda.
  7. Haiku americano,
    o quiero hacer algo
    y saltarme las reglas.
  8. Cierra los ojos
    y verás por fin
    el mundo.
  9. No encontré
    la diferencia
    entre infinito y vacío.
  10. Nunca dejes de moverte,
    tu corazón
    no lo haría.

NOTA: El haiku americano no es lo mismo que el haiku japonés. El haiku japonés está estrictamente disciplinado a las diecisiete sílabas, pero dado que la estructura del lenguaje es diferente, no creo que los haikus americanos debieran preocuparse de las sílabas porque el discurso americano es algo que se expande hasta estallar (Jack Kerouac).

Para uno que sabe lo que quiere ser

Había un travelo en Marqués,
esta mañana,
camino del metro,
con sus musculadas piernas
sobre sus tacones,
las medias cruzadas,
corriendo pasillos de acera,
que son laberintos del asco,
con su hormonada barbilla sin pelo
y su nuez inevitable;
ante la mirada humillante,
y la sonrisa y repulsa de las calles
en la que escupen los viejos.

Había un travelo en el parque
acostumbrado al asco,
haciendo la esquina
y prostituyendo el deseo
de ser lo que uno siente;
provisionando pastillas
entre sus carmines labios,
que le hacen sentirse
una mujer escondida,
protegida en los antros oscuros
a los que acude,
donde la gente le sonríe,
y hay alcohol y música,
y palabras no enturbiadas,
ni nadie que la juzgue.

Mentiras al fuego

La verdad de un instante
es en la eternidad una mentira,
y un mal poema ensucia al mundo,
como una costura en la carne.
Un golpe fugaz
que deja marcado,
y ese pensamiento es un invierno
al que someterse,
un halo periódico que no existe,
que ya no existe,
como un gato esquivo,
salto entre las hojas secas
que dejó la primavera,
como el perro que se quedó
dando vueltas por la casa,
olisqueando la ausencia en las esquinas,
y aguantó la meada hasta el parque;
o el niño de tres años
que preguntó
por qué murió su madre,
para que su abuelo le contara que Dios
la hizo una estrella.

Minutos y días de silencio

Dejé de escribir porque murió mi perra,
y con ello murió una parte de mí,
una parte invisible que yo ni siquiera conocía,
esa conexión ciega
de saber lo que uno quiere
antes de pedirlo.

Aún sueño que resucita por las noches,
y hago gestos en la cama,
gestos delicados que yo hacía
procurando que no se despertara,
y soy incapaz de decir nada,
así como ella no decía nada.
Será que los hombres tendemos
a parecernos
a aquellos que nos aman,
ya sea tu padre
o tu perro.
Y todo lo que yo necesitaba
era su cuerpo caliente dormitando a mis pies,
ofreciendo silencio y compañía.
Eso es lo que precisaba.
Nada de poemas
de momento.

Algo mató a Chester

Prometes la vida como quien fuma
sin importarle a quien le llegue el humo,
y tu boca huele a alcohol barato
que es un recuerdo de colonia evaporado en la memoria,
y haces líneas en el aire
sobre las que muestras equilibrio
pero en realidad caminas en una carretera
de la que no puedes caerte.
La juventud es sólo una euforia,
y aunque puedas detenerte a observar el pasado
mirando la luz de las estrellas,
algunas arrojan en ese retraso
su último destello,
y aunque creas que aún brillan en el cielo,
en realidad,
ya no lo harán nunca.

Carne por desgaste

Salir del terso muslo y pedir volver a él,
ser el musgo que en la mañana guía el horizonte,
correr detrás de ti,
romper al alba un grito,
ser como la mañana que deja de ser mañana
a cada segundo,
y ser del mundo al fin
una ventana,
y a veces del arroyo acude el animal sediento,
como la sed que acude a la garganta.
Mas si una vez el norte pierdo,
el sur de todo sur es mi patria,
y en ella tengo una bandera
que ondea al viento
todo lo que al tiempo fui,
antes de que el mismo tiempo
en el viento lo llevara.

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