Los ojos

Los ojos de un Cristo crucificado
se clavan en el techo de mi cuarto,
de la misma forma en la que yo
observo las paredes,
y Dios se ha aburrido de mirarnos,
como se aburren los niños
de jugar con las hormigas.

 

crux

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En el nombre de Dios

Hemos combatido muchas guerras en su nombre,
y hemos perdonado muchas culpas
para las que no estábamos capacitados.

Hemos actuado en su nombre,
hipersensibles al pecado,
porque no somos Dios,
ni podemos perdonar
como Él haría.

Dios, ¿dónde estás?
He llegado.

mano

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