Invencible

Me llené los bolsillos con el oro de las letras
Con el que grabé mi nombre en la historia.
He seducido a mujeres
Y he compuesto poemas que hicieron llorar a los hombres.
Desperté en habitaciones oscuras en las que he bailado,
Mientras las ciudades ardían en llamas
Y los barcos zarpaban de los últimos puertos.
He cruzado los límites de la verdad con una botella en la mano,
Y la he defendido con uñas y dientes.
Acerté a dar un par de golpes.
Arranqué las flores del jardín.
Actué con determinación ante la duda.
Me aventuré en la noche por los caminos de la perdición.
He jugado y he evadido de mil maneras a la muerte.
Bebí del manantial al que acuden a morir los elefantes.
Fui la serpiente que repta a los pies del pecado.
Me enamoré de una puta que nunca ha vendido su cuerpo.
Deformé el barro con los pies
Y le di forma con los dedos.
Creí en los ángeles gracias a ciertas miradas.
Fui el jabón de una pompa que emprende un viaje hacia el cielo.
Floté sobre una cama de púas.
Me tumbé sobre las terrazas descalzas del cemento.
Conquisté corazones y tierras.
Me armé de valor y coraje;
Pero nunca te he llegado a decir
Que te quiero.

Anuncios

Los ojos

Los ojos de un Cristo crucificado
se clavan en el techo de mi cuarto,
de la misma forma en la que yo
observo las paredes,
y Dios se ha aburrido de mirarnos,
como se aburren los niños
de jugar con las hormigas.

 

crux

El olimpo

Nos juntamos unos pocos bajo las estrellas,
con nuestro tabaco
y nuestras cervezas,
y nuestro camuflaje.
Parecíamos salvajes,
bebiendo y aullando,
formando nubes de humo
con la boca.
Parecíamos como dioses,
cercanos
pero intocables,
compartiendo partes de nuestras vidas
y de nuestras victorias,
hasta que el alcohol se fue acabando,
y el tabaco y la noche,
se fue acabando,
y regresamos a nuestras cosas,
y a nuestras casas,
con nuestras movidas,
y nuestras miserias,
con nuestras alarmas
y nuestras mujeres,
y dejamos nuestra divinidad a un lado,
y al alba no quedaba nada de nosotros;
nada era ajeno
de lo humano,
y eso era lo que parecíamos,
sólo hombres derrotados
salvo a los ojos
de los niños.

faces.jpg

1900

Debí nacer hace años,
cuando para acordarte de alguien abrías un sobre y no una pantalla;
cuando tenías que prender la radio o encerrarte en una cabina,
para escuchar una voz que no fuera propia;
cuando tenías que ir a buscar a su casa a un amigo,
o cruzar una sala y llenarte de valor
para mirar a una chica a los ojos,
y bailar con ella despacio,
y llevarle un poema y un ramo de flores.

Cuando los hombres surcaban los mares
y las mujeres se postraban a esperar en las orillas,
y la muerte no era el final de una historia.

Cuando las fotografías se revelaban en cuartos oscuros,
y la luz de las velas alumbraban los pasillos,
y los niños jugaban en la calle,
Y las películas y las cintas de casete se rebobinaban,
y los hombres luchaban por intereses comunes.

Cuando los grandes resultados llegaban de la constancia y el silencio;
cuando era posible soñar con metas inalcanzables;
cuando los dibujos se repasaban a plumilla,
y la tinta ensuciaba los papeles;
cuando los trabajos se realizaban a mano
y se manchaban de pintura, de aceite, de barro, de grasa;
cuando el amor se hacía con el corazón
y uno se pringaba hasta el fondo.
Porque el trabajo, el amor y el arte,
salpicaban,
porque se hacían de verdad.

93b8273fdffee632dc039e8a74a22260--drawing-girls-girl-drawings.jpg

En el nombre de Dios

Hemos combatido muchas guerras en su nombre,
y hemos perdonado muchas culpas
para las que no estábamos capacitados.

Hemos actuado en su nombre,
hipersensibles al pecado,
porque no somos Dios,
ni podemos perdonar
como Él haría.

Dios, ¿dónde estás?
He llegado.

mano

Anónimo

Me visto de chaqueta oscura y perfume,
y se hace como una capa de velo de flor
sobre la manzanilla,
que fermenta en las piscinas de una bodega
que huele a rancio
y a roble.

Alguien muere mientras festejamos
que el año se acaba,
pero nosotros parecemos importantes
vestidos de oscuro,
casi inmóviles y ajustados,
porque una talla menos
significa ser elegante.
Sonreímos como si por dentro
no nos reconcomiéramos.
Alguien muere en un día singular,
mientras empiezo a darle sorbos a mi copa
y me caigo de bruces,
y tú fumas un cigarro al otro extremo del mundo,
porque imagino que continúas fumando.

Me integro anónimamente
entre cuerpos sudados y absurdos,
y busco de forma anodina
a la mujer que he regalado
unos besos que no conozco.
Encuentro su número y responde
un hombre al teléfono.
Considero que la gente
debería conocerme,
pero el mundo está lleno de mentiras,
así que será mejor pensar que,
tal vez,
besé a un hombre,
así como aquella vez que te dije
que te hube olvidado.

anonimo

Poesía pueden ser tus ojos

Poesía pueden ser tus ojos,
o esa manera en la que miras
y conversas,
y no dices nada.

Poesía pueden ser esas formas tuyas
de no saber qué hacer con las manos,
perdidas en unos bolsillos vacíos,
redondeando la pelusa de los pliegues
con las uñas.

Poesía es el descaro,
la tentación que sufren dos cuerpos
que desean fundirse;
la sensualidad con la que marcas cada paso,
las mañanas observando tu pupitre solitario,
libre.

Poesía pueden ser las noches repasando tus fotos,
la imagen de tu piel desnuda,
la retina con tus curvas bocabajo;
el pie que vibra enervado por verte,
la esnifada de la estela de tu aroma
cuando pasas con tu bolso bajo el brazo.
Poesía es no tener palabras
pero sí versos,
echarte de menos
y no conocerte,
rotular lo nuestro
y llamarlo de algún modo,
esperar a que pase la semana
para coincidir sólo un instante
en un lugar cualquiera.

Poesía son tus clavículas
cuando giras la cabeza al otro lado,
soñar contigo,
pensar en ti antes de acostarse y no poder dormirse,
no atreverse a mirarte por si acaso me despojas de mis seguridades
y dejo de creer
en todo.
Poesía pueden ser tus piernas,
o los Jueves,
o tus labios.
Poesía es inventar finales,
conformarse con la eternidad de tus pupilas,
no acabar
este escrito
como quieres…

sk

Las vías del tren

Alguien se ha vuelto a tirar
a las vías del tren.

Dicen que los telediarios
no hablan de suicidios
por miedo a un contagio;
y quienes trabajan limpiando las vías
lo prefieren.

Prefieren hablar de las guerras
y del hambre,
y de que la gente muere
de igual forma.

Nosotros bailamos en este vagón,
de un centímetro cuadrado;
el arte de bailar sin zapatos
por la vida;
directos al destino o a las plazas;
directos al torcer de las esquinas;
guardando el secreto del suicidio
pasando por encima
de la muerte.

140410-cristo-redentor

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: