Lo que hace falta

Por cada activista y cada pancarta
hay un tipo sentado en los arcenes
vendiendo sacos de naranjas,
con una capa de grasa
negra en las manos,
y un perro sarnoso,
un saco de huesos,
moviendo el rabo,
pegado al hombre por siempre.

Para cada movimiento,
hay una acción en calma,
para cada silencio
dos tiros al aire,
un manantial para cada desierto,
y un oasis de soledad
por cada amigo
al que debes un abrazo.

Hacen falta días grises
para afrontar las escalas,
dolor para el alivio,
y una montaña,
y un sol que brille
derritiendo la nieve,
una despedida
por cada reencuentro,
y dos polos
por cada imán
que no se separen,
y una razón para desatar la locura,
y una pérdida por cada victoria,
y una mujer sencilla que quiera
un poco de todo
contigo.

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